1. Resumen
Desde su perspectiva como Psicóloga Clínica de adolescentes y adultos, la psicóloga Fernanda Gumucio, especialista en Terapia Basada en la Mentalización, explora la soledad no como una patología social, sino como una condición estructural y existencial del ser humano. El texto articula la tesis de que el psicoanálisis, a través de figuras como Gabriel Rolón y Jacques Lacan, propone habitar esta «Soledad con mayúscula» en lugar de obturarla con ruido. Mediante conceptos técnicos como la abstinencia activa del analista, el tiempo del inconsciente y la teoría del apego, el artículo posiciona al equipo de Subjetivamente como facilitadores de un espacio donde el malentendido y el silencio permiten la emergencia del deseo propio y la transformación de la soledad padecida en una soledad fecunda.
El presente artículo explora la paradoja de la soledad emocional en contextos de acompañamiento físico. A través de una revisión que integra la teoría del apego, la neurociencia social y la sociología de la modernidad, se analiza por qué la presencia de otros no garantiza la mitigación del sentimiento de aislamiento. Se distingue entre la soledad social y la emocional, subrayando el impacto del sistema de apego y las estructuras sociales contemporáneas en la salud mental. Finalmente, se proponen estrategias clínicas para la reconstrucción de vínculos auténticos desde la práctica psicoterapéutica.
2. Ontología y Taxonomía de la Soledad
La soledad es una experiencia subjetiva y multidimensional que trasciende la mera métrica cuantitativa de los contactos sociales. La investigación científica contemporánea establece una distinción fundamental, propuesta originalmente por Weiss en 1974, entre el aislamiento social y la soledad emocional.
Mientras que la soledad social se refiere a la ausencia de una red de pertenencia o comunidad, la soledad emocional surge de la falta de una relación íntima y profunda, funcionando como un «refugio afectivo». Por ello, un individuo puede poseer una red social extensa y, aun así, experimentar un vacío devastador si carece de un vínculo donde pueda ser vulnerable y escuchado sin juicio. Esta discrepancia entre las relaciones que se tienen y las que se desean es el núcleo del sufrimiento subjetivo.
En Subjetivamente, contamos con especialistas en clínica psicoanalítica (como las Ps. Fernanda Gumucio y Ps. Bárbara Calvo) que trabajan bajo la premisa de que el objetivo no es tapar la soledad con ruido, sino aprender a habitarla para encontrar nuestra propia verdad.

Ps. Fernanda Gumucio
Enfoque: Terapia Basada en la Mentalización
3. Mecanismos Neurobiológicos y de Apego
La soledad emocional no es «solo un sentimiento», sino una señal biológica de alarma. La neurociencia social ha demostrado que la percepción de aislamiento activa en el cerebro los mismos circuitos que el dolor físico, interpretando la falta de conexión como una amenaza a la supervivencia. Esta activación genera una respuesta de estrés prolongada que eleva los niveles de cortisol, afectando la homeostasis corporal y provocando estados de hipervigilancia social.
Esta vulnerabilidad suele tener raíces en la teoría del apego. Las experiencias tempranas con los cuidadores moldean los modelos operativos internos sobre uno mismo y los demás. Si en la infancia las necesidades emocionales no fueron validadas de forma consistente, el individuo puede desarrollar un estilo de apego inseguro, tendiendo a la «sobreadaptación» o a la autosuficiencia defensiva en la adultez. Al intentar «ser fuerte» o «no molestar», el sujeto oculta su mundo interno, creando una barrera invisible que impide la conexión real incluso estando físicamente acompañado.
4. El Contexto de la Modernidad Líquida
El sentimiento de soledad en compañía no puede desvincularse del marco cultural actual. Sociólogos como Zygmunt Bauman señalan que la «modernidad líquida» ha debilitado los vínculos tradicionales, promoviendo una identidad flexible pero precaria. El discurso neoliberal del «yo autónomo» genera sujetos que valoran la independencia pero experimentan dificultades para sostener relaciones duraderas y significativas.
A esto se suma lo que Eva Illouz denomina «capitalismo afectivo», donde las relaciones son colonizadas por lógicas de mercado y evaluadas según criterios de utilidad y gratificación inmediata. En este escenario, surge la paradoja de la conexión digital: nunca hemos estado tan conectados tecnológicamente y, sin embargo, los índices de soledad subjetiva alcanzan niveles de epidemia debido a la superficialidad de las interacciones virtuales, que carecen de la profundidad necesaria para nutrir el cerebro emocional.
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Conoce más5. Implicancias Clínicas en el Ámbito Local
En Subjetivamente, observamos que la soledad crónica actúa como un factor de riesgo para múltiples patologías, incluyendo la depresión, la ansiedad y el deterioro cognitivo. En Chile, datos recientes indican que un porcentaje significativo de la población, especialmente jóvenes, reportan sentirse solos con frecuencia, lo que subraya la urgencia de intervenciones especializadas.
La soledad en espacios de intimidad, como la pareja o la familia, es particularmente dolorosa. Aquí, la desconexión suele manifestarse a través de una «comunicación funcional» (logística del hogar) o la falta de intimidad física y emocional, donde los miembros están presentes pero «ausentes» el uno para el otro.
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6. Conclusiones y Abordaje Terapéutico
Superar la soledad en compañía requiere un enfoque que combine el fortalecimiento de la conexión interna con el cambio en las dinámicas de relación externa. La sanación no se encuentra en la acumulación de presencia física, sino en el cultivo de la autenticidad y la vulnerabilidad compartida.
La psicoterapia en adolescentes y la psicología en adultos ofrece un espacio seguro para identificar las necesidades insatisfechas, trabajar el estilo de apego y fortalecer la capacidad de crear vínculos que ofrezcan un refugio afectivo real. Entender la soledad como una brújula —una señal biológica de que algo requiere atención— es el primer paso para recuperar la capacidad de habitar el mundo de manera conectada y plena.
Preguntas Frecuentes
¿Cuál es la diferencia entre soledad social y emocional?
La soledad social es la falta de una red de contactos o comunidad, mientras que la soledad emocional es la ausencia de un vínculo íntimo y profundo donde uno pueda ser vulnerable.
¿Cómo afecta la soledad a nivel biológico?
El cerebro procesa el aislamiento como dolor físico, activando respuestas de estrés y elevando el cortisol, lo que puede afectar la salud general si es crónico.
¿Qué rol tiene el apego en el sentimiento de soledad?
Los estilos de apego inseguros desarrollados en la infancia pueden generar barreras defensivas en la adultez, dificultando la conexión real incluso estando acompañados.



